David Idrobo 18 noviembre 2019
Foto: Juan Santacruz. Obra: Notorio

XII Festival Danza en la Ciudad
Obra: Notorio / Ritos
Compañía: Ballet Jovem Minas Gerais
País: Brasil
Fecha de función: 9 de noviembre
Teatro: Jorge Eliecer Gaitán

No hay escenografía, la sola presencia del cuerpo lo ocupa todo. Una pulsión ondular, cíclica y rítmica, es la célula de movimiento que inaugura la experiencia escénica con la potencia y la dinámica del oleaje. El primer debut en la capital colombiana del Ballet Jovem Minas Gerais de Brasil, nos sedujo a profundidad con dos piezas danzadas de alta calidad técnica e interpretativa: Notorio / Ritos.

Notorio es principalmente un viaje para develar, para hacer notoria y no notable la presencia, es decir, buscar más allá del saber del sujeto e indagar en El SER para permitir su liberación. El camino de esta emancipación es la metamorfosis constante de la energía. Al iniciar, la danza nos inyecta una dosis concentrada de fuerzas que permanecen en un flujo ininterrumpido durante toda la pieza, aquí no existen silencios donde los cuerpos reposan, una sola pausa en un impactante final expuesto en el gesto de un rostro lleno de humanidad. La atención y la pasión de los intérpretes es de tal magnitud que las respiraciones de los bailarines, acoplándose a las pausas musicales, componen un espacio sonoro que envuelve todo a su alrededor; en su fisicalidad y espiritualidad los suspiros y exhalaciones nos involucran en este acto de sinceridad que oxigena, expande y libera el espacio.

La célula de movimiento, que es base rítmica y de composición, funciona como una onda sonora en el agua que expande su rango de acción; el movimiento nos penetra desde la fascia hasta los huesos, el calor que emana de los bailarines nos decanta emociones intensas, sentimos que la sangre se impulsa, el corazón se dilata y la atención se dispone a presenciar lo desconocido. Con gran virtud, la partícula de movimiento genera contrastes temporales, a momentos la ola golpea salvajemente, de repente la vemos congelarse justo antes del rugir de su ápice. También se complejiza la composición espacial del cuerpo de baile, que se contrae y expande con rapidez; parece que asistimos al espasmo de un músculo, a un movimiento que es un acontecimiento que a primera vista es ínfimo, pero que al inundarnos de él nos rebosa con su impacto eléctrico con su memoria marítima.

El Funk Carioca es un ritmo del que se sirve el Ballet Brasileño, cuyo origen procede de las favelas, zonas periféricas de la ciudad donde se oculta la cultura popular y la realidad social del país suramericano. Notorio, hacer notar, hacer visible, hacer presente, llevar a la consciencia, puede ser un proceso doloroso. Ver la injusticia, ver la angustia, ver la crueldad de lo real, implica inevitablemente incomodidad. Presenciar la obra Notorio es tanto un gozo como una exhortación doliente; en la pieza vemos el placer del movimiento, vemos la angustia de un cuerpo asfixiado, pero por sobre todo vemos la liberación del ser.

Ritos es una pieza que en el flujo se opone a Notorio, en ella tenemos cambios intempestivos del ritmo y el carácter de la interpretación. A manera de ritual sentimos que los intérpretes ofrendan su carne y que más allá del virtuosismo coreográfico que posee la pieza, los bailarines se conectan y nos involucran con imágenes trascendentes: los vemos suspenderse en el riesgo del funámbulo; los observamos acercando su corazón hacia el cielo en una búsqueda de lo divino; sentimos cómo navegan hacia la muerte y cómo en esta desfragmentación encuentran el palpitar de la vida; los vemos hallar la vida misma en su festejo, en su transitar ritual y carnavalero. Ritos logra una auténtica sonoridad mítica; construye a partir de los orígenes rituales, nos envuelve en un misticismo sobre algo más allá de nosotros mismos, algo que nos atraviesa, nos reencarna y nos secreta un gesto moderno que deviene ritual y encuentro consigo mismo.

Las herencias africanas y de la tradición son principios inherentes al lenguaje corporal que propone la Compañía Joven; las coreografías actualizan y potencian los impulsos rítmicos y vitales que estos jóvenes llevan en la sangre, en la memoria del músculo, en las cadenas genéticas, donde reconocen desde siempre el redoblar del cuerpo, el remover la tierra, el despertar de los ancestros.

Seguido de generosos aplausos, el final de la gala se cierra con un estallido emancipador que surge del público: ¡LULA LIVRE!