Arley Ospina Navas 10 diciembre 2018
Foto: Juan David Cano

Obra: Consagración de la primavera: La falsa consagración.
Compañía:  Compañía joven de danza CREA.
País: Colombia.
XI Festival Danza en la Ciudad.
Fecha de función:  25 de noviembre de 2018.
Teatro: Teatro Municipal Jorge Eliecer Gaitán.

Por Arley Ospina Navas
Relator de Cuerpos – Festival Detonos

Con las luces apagadas, empezamos a escuchar una larga e interminable lista de nombres y apellidos proferidos por voces que aún poseen el encanto de la inocencia, de la lozanía de la juventud. Pero no nos llevemos a errores, este largo discurrir de identidades irreconocibles será, sin lugar a dudas, un múltiple acercamiento al escenario dantesco de un territorio abrumador:  los desaparecidos, los falsos positivos, los N.N., o quizá la nulidad y pérdida de identidad del ser en una sociedad que desconoce a el/los individuos que la conforman: esa sociedad colombiana vilmente azotada por la violencia ejercida por aquellos que imponen sus intereses, para mantener la hegemonía del poder de unos cuantos, pisoteando con sus botas de gamonales los cuerpos en estado de indefensión, los cuerpos que han aprendido, a costa de su voluntad, a ser uno más en la negra lista de las estadísticas.

Si la metáfora es la figura literaria por excelencia del lenguaje poético, en la obra La consagración de la primavera: la falsa consagración de la Compañía Joven de Danza CREA, sin objeción alguna lo es la alegoría, recurso inteligente y finamente tratado por el director y los intérpretes en la concepción de la puesta en escena.

En contrapunto constante con la descomunal obra musical del compositor Stravinsky, se nos presenta una serie de imágenes plagadas de alusiones y mensajes que reconocemos en el acto como espejo de nuestra realidad, de aquella que nos da temor y recelo considerarla como cierta: la instauración de la opresión como mecanismo de emancipación de los estamentos que conforman y ostentan el poder ha llevado a un silenciamiento paulatino de las voces, presencias y significancias de los desfavorecidos, de los “invisibles” para la sociedad.

Es La consagración de la primavera: La falsa consagración un montaje arriesgado, provocador y honesto, que no teme decir-mostrar las cosas tal y como son, sin pelos en la lengua, como decían nuestros abuelos. Y qué es el arte sino un medio para reflexionar y exponer nuestras posturas frente a la sociedad, sus problemáticas y nuestros inconformismos ante las formas hegemónicas de consolidación del poder.

Conmovedor y alentador resulta el ver a este grupo de jóvenes bailarines pertenecientes a diferentes núcleos de las localidades del programa CREA, entregarse en cuerpo y alma a lo que hacen con amor y honestidad: bailar, aquí y ahora, ¡bailar, bailar! El movimiento como medio de re-significación de sus individualidades y deseos de un país libre de conflictos, un país en donde el arte, la cultura y la educación anule cualquier posibilidad de entender la violencia como una extensión de la existencia. Jóvenes que logran hacer coexistir en este montaje formas artísticas tan aparentemente disimiles como son la danza contemporánea, el hip hop y la capoeira en una sola expresión. Es el reconocimiento del disenso, de la otredad, de la diferencia como eje de una sociedad no alienante y que respeta al individuo en su particular singularidad. Enhorabuena por CREA, por los chicos y por su director.